Una vida refranera

Siempre fue uno de los que creyó que “no por mucho madrugar amanece más temprano”, por lo que madrugaba lo justo y necesario para pensar que en eso de la cama, “sarna con gusto no pica”, y que además, “quien a los suyos se parece, honra merece”, porque su padre tiene el mismo defectillo así que “de tal palo tal astilla”. Al menos en eso de madrugar, porque en el trabajo… “en casa del herrero cuchara de palo”. Por eso cada vez que su madre lo quería despertar a base de voces, él pensaba: “perro ladrador poco mordedor”. Hasta que las voces se convertían en insultos, entonces… “a palabras necias oídos sordos”.

 

En eso de buscar trabajo siempre pensaba que “agua que no has de beber déjala correr” y era de los que tenía la certeza que sólo los necios trabajaban. Además se regocijaba en llevar hasta las máximas consecuencias lo de “vivir de los padres hasta que se pueda vivir de los hijos”.

Su madre, amiga de las comidillas del vecindario se cuidaba mucho en que no la calificaran de “mujer que al andar culea y al hablar sus ojos mece, yo no digo que lo sea pero sí que lo parece”, pensaba que al tener un hijo en casa no podía hablar, por aquello de “si tienes hijas en la cuna, no hables de ninguna”, aunque “tanto va el cántaro a la fuente…” que acabará por romperse. Y su hijo era “más vago que los Reyes Magos”.

No se crea nadie que nuestro protagonista “veía la paja en el ojo ajeno y no veía la viga en el propio”. Sabía perfectamente que “puede la oveja perder la lana, pero nunca la maña” y no es de lo que “prefiere ser cabeza de ratón que cola de león”. “En abril… aguas mil” y como ya tenía 30 abriles y la lluvia le entristecía el alma… ¿para qué levantarse temprano?

Quien se pica, ajos come” y “no hay mal que por bien no venga”, así que esperaba día tras día hasta el “40 de mayo”. Era el momento en el que además de quitarse el sayo, en su continua primavera tenía algo más que la sangre alterada. Y es que el “gato escaldado de la quema huye” y le daba exactamente igual que su madre “además de puta pusiera la cama” en el tema de mantener a su hijo hasta los 40.

Haz bien y no mires a quién” y no creas que “pones un circo y te crecen los enanos”. “A todo hay quien gana” y “quien a buen árbol se arrima…”.

Por eso si conoces a algún personaje que pueda asemejarse en algo a singular criatura piensa que “dime con quien andas…” y recuerda que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.