
El primer recuerdo que tengo son tus manos. Esas manos delicadas y suaves como un beso, pero fuertes y poderosas como una leona defendiendo a su cría. Manos firmes, seguras. Protectoras. Capaces de cuidar con la sensibilidad de una caricia, pero dispuestas a protegerme hasta el último suspiro.
Ésa eres tú. Mi madre. La mujer más fuerte que conozco. La más íntegra. La más generosa. La de mayor sensibilidad. La más pura.
Mis recuerdos de niña
Recuerdo oírte cantar mientras me acunabas entre tus brazos. “La Niña de Fuego”. Era mi nana. Fíjate, por Manolo Caracol nada menos. Y tu olor. Ese perfume que reconocería entre todos los aromas de la tierra.
Recuerdo cuando, en la cama, jugábamos a hacer la bicicleta con nuestras piernas y los vecinos podían escuchar las carcajadas.
Recuerdo cuando, en los columpios, dejabas que te empujara con todas mis pequeñas fuerzas.
Recuerdo cuando te enfadabas porque te desordenaba el salón y lo dejaba como una leonera.
Recuerdo buscar tu mirada, cómplice, en todas y cada una de las actuaciones del colegio. Esa mirada que aún busco. Que me regala seguridad y confianza.
Siempre en la excelencia
Te veo, preciosa siempre, con ese estilazo que marca tendencia y mi deseo eterno, desde que era una niñita, de crecer para ser como tú.
Excelente modista, excelente decoradora, excelente cocinera, excelente hija y hermana. Excelente esposa. Excelente madre. Excelente abuela. ¡Siempre en la excelencia! Podías haber sido lo que tú hubieras querido. Pero eran otros tiempos. Y me elegiste a mí. A tu familia.
Personalidad poderosa y noble. La alegría de todas las fiestas. La que consuela y entrega toda su alma. Trabajadora incansable. La señora que no conoce la derrota. La que jamás se rinde. La que nunca está cansada. La dama que sufre sus dolores en silencio y padece los míos como si le arrancaran la piel a tiras. La que enciende una vela todos los días para protegernos. La que no soporta vernos sufrir.
Día de la Madre
Es el día de la MADRE y te celebro. Celebro la fortuna de tenerte. De seguir escuchando tu voz. Tus consejos. Tu risa. Celebro la suerte de apretar esas manos que son mi primer recuerdo y sentirme en casa. Celebro tu alegría. Celebro tu fuerza. Celebro tu vida.
Hoy y siempre te celebro, mamá.
Hoy y siempre… quiero parecerme a ti.
