Receta de conejo al ajillo pero más tierno

Nunca pensé yo que iba a compartir alguna receta de cocina… pero me veo en la obligación después de la entrada anterior en la que hablaba que había comprado un conejo aprovechando mi visita a la ciudad de Chelmsford.

Así que allá va.

Encontrar conejo en Inglaterra no es fácil. En los supermercados, llamémosles generalistas, no suele haber este tipo de carne blanca, tan deliciosa, baja en calorías y alta en proteínas. Solo en algunas carnicerías lo encuentro. Éste, concretamente, lo compré en el mercado de Chelmsford a un encantador carnicero, que chapurrea el español y que me recibe con un “hola, cómo estás” que sabe a gloria bendita. Tony, gracias. G.C.Smiths Butchers

Esta receta no es la tradicional de conejo al ajillo porque a nosotros nos gusta que quede bien tierno, así que es una mezcla de conejo “al ajillo” y “guisado”. Y muy, muy sencilla.

Al lío.

Ingredientes

• 1 conejo en trozos (pide a tu carnicero que te lo trocee)

• Aceite de oliva

• 1 cabeza de ajos

• Sal y pimienta

• 200 ml de vino blanco

• 400 ml de caldo de pollo

• 1 ramita de romero

• Tomillo, romero, hierbas provenzales

• 1 hoja de laurel

.- Patatas (si quieres acompañar el plato)

Elaboración

En una sartén grandota incorpora el aceite y pocha los ajos. Yo hice casi todos bien picaditos y tres pelados y enteros.

Una vez que están dorados, sin quemarse, se retiran.

En ese mismo aceite, incorporas el conejo enharinado ligeramente.

Deja que se dore, a fuego fuerte.

Es el turno del vino. Vierte y espera a que reduzca dando movimientos a la sartén.

Baja el fuego. Cuando haya reducido… agrega los ajos que habías reservado y añade la mitad del caldo de pollo.

Que haga “chup chup”, alrededor de 20 minutos y verás que el caldo va reduciendo.

En ese momento ya podría estar, le echas las hierbas y tienes un delicioso conejo al ajillo. Pero como nosotros lo queremos más blandito añadimos un paso más.

Cambia la sartén por una cacerola. Incorpora el resto del caldo (estarán las piezas del conejo prácticamente cubiertas), la ramita de romero, las hierbas, el laurel y deja el guiso haga su magia dándole unos meneítos de vez en cuando.

Lo acompañamos con unas patatas fritas cortadas en dados que puedes servir junto al conejo o por separado. Es tu elección.

Y ahí lo tienes. Una receta para chuparse los dedos. ¡Ah! Y ten pan a mano… Los barquitos son irremediablemente necesarios.

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