Bodorrio, que no bodrio

hola“Hoy quiero confesaaaaaaar…” que cantaba la Pantoja. Pues eso. Hoy quiero confesar que hasta me he emocionado. Y es que ha sido ver el vídeo con la intervención de Chabelita en la boda de su hermano y “jartarme” a llorar. Será que estoy sensible o que el nuevo sujetador que me he comprado me oprime el busto, oye, pero lo cierto es que llorar, lo que se dice llorar, he llorado. Y sí. De emoción.

Pero empecemos por el principio. No me extraña nada, nadita, nada, que la revista HOLA invierta una pasta gansa en pagar la exclusiva de la boda de Kiko Rivera e Irene Rosales (se habla de medio millón de euros). Y lo digo por la siguiente razón. Servidora fue a comprar la revista el martes por la mañana. La revista había salido el lunes. Y me dice la quiosquera: “ayer lunes se había agotado HOLA a las doce del mediodía. Hemos tenido que pedir más”

¡Arrea! Y es que ver de nuevo a la tonadillera, y como madrina en la boda de su “pequeñodelalmaconsupieldecanela” tiene un morbillo que para qué. Así que por expectación… que no quede.

Pues allí me tenía, en una acera cualquiera de no sé dónde, pasando las páginas de tres en tres hasta llegar a la exclusiva (luego en casita veré lo demás, pensé)

Y ahí estaba. Esa foto grandiosa de Kiko (más alto que su madre) junto a una Isabel Pantoja radiante, bella, con cinturita de avispa y muy requetebién operada, que parece más joven que su pupilo.

Y empieza la retahíla de fotos: Que si Kiko con su pequeña Ana en brazos, que si los novios vistiéndose, detalles de los zapatos, del ramo… la novia ya vestida, posados por aquí, posados por allá y, por fin, la ceremonia.

¿Y quieres que te diga una cosa? Pues me esperaba yo que esta exclusiva iba a ser un polvorín, una excusa perfecta para poner todo a parir. Y mira tú por dónde que “nasti”. Que me encanta. Que veo, profetisa que es una, mucho amor en los gestos, las miradas, las lágrimas de la novia. No sé. La veo enamorada. Vamos, lo que tiene que ser una novia.

El figurón

Y veo sonrisas verdaderas en las caras de los hermanos del novio, Francisco, Cayetano y Chabelita. Y veo cariño del bueno en los rostros de los invitados. Y ¡oh my god! Veo a Luis Rollán. ¡Aaaaagggghhhhh! Y se me acaba el “buenrollismo”. ¿Pero cómo se puede ser tan “figurón”? Posa junto a su marido (otro que tal baila) con una cara de “hola, me encanto” posando cual míster cutre que me… irrita el páncreas. ¡Madre mía! ¡Qué poca naturalidad, por dios!

Lo bueno de la foto es que está Raquel Bollo junto a sus hijos (su niña es igualita a ella) y a Falete. Bueno, lo de Falete merecería algún comentario jocoso pero… ¿y por qué? ¿Y para qué? Sigamos con lo bueno, por favor.

Que me encanta todo. Los buñuelos, el pescaíto, los regalitos que dieron a los invitados, los fuegos artificiales, los mariachis, los brindis… Y llega el momento de ver al ya marido de Irene llorar ante un vídeo que le había preparado su madre con imágenes junto a su padre, el legendario torero Francisco Rivera “Paquirri”. Pues me emociono. Y sigo pasando páginas y veo a Andy que se ha comido a Lucas, el momento del baile y ¡oooohhhh! ¡Que se acaba!

Es de esos reportajes que te da pena que terminen. Y vuelves atrás para ver detalles que se te hayan podido pasar. Pero ¡ay! que queda lo mejor. La posibilidad de ver vídeos de la boda. Las nuevas tecnologías, que es lo que tiene. Y es lo que te contaba al comienzo del artículo. Que me he emocionado viendo las palabras que Chabelita le dedicó a la feliz y nerviosa pareja durante la ceremonia. Y además una alegría. HOLA anuncia que en su próximo número habrá más imágenes exclusivas, como el segundo traje de la novia, por ejemplo. En una dulce espera estoy. Y esperaremos.

Antonia enamorada

Ahora es cuando llega el momento de leer la revista al completo. Bueno, si no leer, al menos ver los “santos”. ¡Qué mala suerte ha tenido Antonia Dell´Atte. De no haber sido por la boda de Kiko su anuncio de estar enamorada habría tenido más repercusión. Pero nada. Ni un cachito en portada. Dice que se quiere casar. Bueno, lo dice al final de una entrevista en la que habla de uvas, de Armani y de Lequio. Y claro… ése es el titular: “Estoy enamorada y me quiero casar”. ¡Ea! Pues la próxima vez elige una semana menos movidita, querida, porque así no te dan cobertura.

¿De lo demás? Yo te aconsejo que compres la revista, que merece la pena. O que vayas a la peluquería y te das unas mechas. Verás la revista, bien sobadita, supongo, pero la verás. Y así podríamos intercambiar comentarios!!!

Bueno, me despido a la espera de más fotitos. Muas.