“Cobradiezmos” y la grandeza de la radio

No podía estar en Sevilla. No podía ver la televisión. Sólo mi hijo jugando en el salón con su torito de felpa y un móvil. Como toro enjaulado comencé a buscar. Tenía que escuchar lo que sucedía en La Maestranza. Lo encontré. Te encontré, @carruseltaurino, y entonces todo cambió.

La magia de la radio consiguió que los toros salieran al ruedo de mis cuatro paredes. Que los caballos de picar se pasearan por mis pasillos, que los toreros bailaran con la muerte ante mí. Que los clarines, la música, los olés y los silencios inundaran mi casa.

 

 

Raúl Doblado para ABC

Manuel Escribano ante “Cobradiezmos”, el toro de Victorino Martín que fue indultado en La Maestranza el 13 de abril de 2016 / Raúl Doblado para ABC

 

Los profesionales que transmiten lo que sucede en el ruedo a sus oyentes logran el “más difícil todavía”. Sus palabras son nuestros ojos. Sus silencios una puerta abierta a nuestra imaginación. Y ahí surge la magia. La grandeza del arte. Lo que sucede en el ruedo está sucediendo en nuestra mente.

Saltó “Cobradiezmos” al albero maestrante. Y poco a poco, desde la hincada de rodillas a portagayola de Escribano hasta el tercio de varas y los pares de banderillas se iba mascando la gloria. Y fue entonces cuando el toro que había pastado en campos extremeños comenzó a cambiar el verde del campo por la arena de La Maestranza. Y se la quería comer. E iba arando el albero con su hocico a base de nobleza, calidad, bravura.

Honestidad la de un toro que merecía vivir. Honestidad la de un hombre que se dio cuenta de la calidad que tenía el animal embistiendo los vuelos de su muleta.

El hombre que se juega la vida. El toro que se ganó la suya en la misma pelea.

Ahora descansa en la tierra que lo vio nacer y crecer. Será padre. Se ha ganado el derecho a morir de viejo.

Gracias a la radio por emocionar. Gracias por vuestras voces. Vuestro entusiasmo. Vuestra entrega. Gracias por hacernos sentir.