La Esteban en Gran Hermano VIP

Belen Esteban

¡Hola! Muy buenas.

VIP. Very Important Person. Repito. Very Important Person. Y, ciertamente, muy importante debe de ser el programa cuando media España lo ve. Y la otra casi media dice no verlo pero está enterada de todo. Por eso de la hipocresía culturoide. Pero naaaaaa!!! Que todos estamos pegados a la tele o a la app o a twitter o vaya usted a saber, que sé de buena tinta que hasta hay grupos de whatsapp.

Confieso ser amante de este formato que consiste en reunir a unas personas, a cual más diferente, para que convivan en una casa vigilada 24 horas por las cámaras. Por lo que se deduce que el que es un bicho, es un bicho. Y quien es tonto de la parte amarga de los pepinos… lo es sin remisión. Porque se podrá fingir un día, a lo sumo un mes pero al final… sale quien eres en realidad.

Lo de la edición en la que participó Belén Esteban merece un capítulo aparte. Una, como buena sibila, profetizó que la madre de la hija primogénita de Jesulín se había cavado su propia tumba mediática al participar en este concurso. Pero nada más lejos de la realidad. En éste nuestro país, todo vale. Todo se olvida. Todo se perdona. Tarde pensaba yo que se le iba a perdonar su forma de actuar en la casa. Unas veces tirana, otras manipuladora, siempre mediocre. Divertida, quizá sensiblona, vulgar, criticona, extremadamente egocéntrica… en fin un dechado de virtudes. Pero oye, que la hacemos ganadora y aquí no ha pasado nada. De hecho, hoy sigue luciendo su corona de princesa del pueblo y está bien orgullosa de sus “cocretas”, de su “míguel” y de su palabra favorita: “yo”. Y sigue erre que erre siendo la “estrella” mediática de la cadena.

Ahora, además, nos sigue teniendo con el alma en un puño tras su separación, nada amistosa, del que fuera su “hermano-representante”, Toño Sanchís. La guerra no ha hecho más que comenzar. Y si quieres más arroz… toma dos tazas. Ahora anuncia que se quiere casar con el “míguel” y a seguir haciendo caja. Es lo que tiene. Que siempre consigue tener protagonismo y pegar los “belentonazos” que no hacen más que engordar su cuenta corriente.

Lo dicho, que seguiremos hablando del tema. Con seguridad.