Alba Carrillo y su exclusiva

hola¡Ay querida, querida! Que te has adelantado un pelín. Que es ver la portada de Hola y pensar: ¿Ein? ¿Once meses después de la boda? ¿Cómo? Hombre, digo yo que lo mismo es una “miajina” precipitado esto de anunciar el divorcio en la revista. Pero bueno, que el dinero debe ser jugosito, el despecho también y ¿por qué no?, habrá pensado la chica. Lo que no se esperaría era el aluvión de críticas que se le han echado encima por parte de los amigos de Sálvame, por ejemplo. Pero que le quiten lo bailao. Y tras la enhorabuena a la publicación por la exclusiva yo misma conmigo misma me pregunto: ¿Y qué aclara la chica en la entrevista? Y la respuesta es: Nada. ¿A que se debe esta ruptura? No se sabe. Sólo miramos las fotos en las que aparece la protagonista con semblante serio, pero posando muy mona, eso sí. Y es que hay que vender la tristeza. No va a aparecer con una sonrisa de oreja a oreja y bebiendo cava, digo yo. No sé. Pero algo huele rarito. Y no quiero ni ponerme en contra ni a favor de la joven pero… tendríamos que escuchar a la otra parte.

Y después de esto, comenzar a pasar hojas y zascas constantes a mi anodina y humilde vida.¡Alma de la caridad, qué casoplón! Es la chocita con playa privada y cuatro tristes piscinas en Bali del llamado “joyero de las estrellas”. Un tal Pascal Morabito al que no tenía el placer de conocer y que me ha dejado muerta. ¡Qué despliegue de mansión, oye! ¡Qué pena más grande!

Y en éstas que aparece la gran Tamara Falcó. Me cae bien la chiquilla, pero creo que ésta es la enésima vez en la que intenta hacer algo para que se le reconozca más allá de ser la hija de Isabel Preysler. Bueno pues ahora es diseñadora y empresaria de su propia marca de moda (TFP) y no se le ocurre otra cosa que afirmar que para su inspiración piensa en su madre en los años 70. ¡Nena! ¡Personalidad! Que la tienes y muy atractiva. Deja a tu mami ya y lánzate con tus propias ideas y tus propios estilos. Que apoyo no te va a faltar. De nuevo.

Y cierro capítulo con una noticia que aparece en la página 82: “Más de 700 personas se hacen la prueba de ADN tras declararse herederos legítimos de Prince”. ¡Arrea! Me voy a hacer la prueba yo también no sea que mi madre, mi abuela o mi tía abuela hayan tenido algún acercamiento a la familia del cantante y me toque aunque sólo sea el reintegro de la herencia. Que en esta vida nunca se sabe.